Colección BNA – Graciela Genovés
El mundo deslumbrante
El color es el lugar en que el universo y nuestro cerebro se encuentran. — Paul Cézanne
Que el sentimiento interior de belleza se encuentre con la naturaleza, ése es el punto. — Pierre
Bonnard
Siempre pensé que pintar implica un diálogo a tres puntas: en una punta estoy yo, la pintora; en
otra está la pintura de los maestros que contiene el lenguaje del arte; y en la tercera, la
naturaleza, el mundo en el que estamos inmersos.
Bajo esa premisa, esta serie de pinturas recorre distintos paisajes: las lagunas de General
Madariaga, la reserva de Costanera Sur y mi jardín. En todos ellos el desafío fue el mismo:
encontrar las formas que estructuran, las sensaciones que conducen a los tonos, e intentar dar un
orden al río de formas y colores en el que estoy inmersa.
Como decía Cézanne, pintar es, en cierto modo, capturar un minuto del mundo y olvidarlo todo
para convertirse en una placa sensible ante el motivo: llegar, perderse, y sentir que el cuadro y
una misma ya son solo uno, un caos irisado que germina con la luz.
Creo que el fin de la pintura no es transmitir mensajes ni comunicar ideas. Una pintura ofrece, en
el mejor de los casos, la posibilidad de ver una parte del mundo recortada, tamizada y descubierta
por la sensibilidad de alguien.
Mi pintura es acerca de mí, de nosotros, que estamos en el mundo y del mundo que está en mí y
que tal vez esté en nosotros. Este mundo que, además de terrible, injusto o doloroso, también es
deslumbrante.
Graciela Genovés
Septiembre 2026











